DEMOCRACIA (2007)

Welfare State (see english below)

Pensar la utopía supone que al menos algunos síntomas en el tiempo presente pueden indicar una posibilidad de su realización. Pero hoy por hoy, “ningún fantasma recorre Europa”. Entonces nuestra visión solo puede aludir a mantener o recuperar las ruinas de la utopía, hace mucho tiempo que en el contexto europeo ésta se sustituyó por el pragmatismo; la socialdemocracia por cualquier voluntad revolucionaria, el estado del bienestar por la lucha de clases, en definitiva el confort se ha convertido en la principal ideología de nuestro tiempo.

Aún así esta “utopía rebajada”, actualmente amenazada por las corrientes neoliberales, aparece como la más luminosa de las utopías posibles. A pesar de sus contradicciones, de su clientelismo y asistencialismo, mantienen una labor residual por los derechos humanos, por la dignidad básica, ya que en otros modelos de sociedad las desigualdades no sólo son de hecho, sino también de derecho. La sociedad del bienestar se basa en el principio de igualdad y pretende conseguir un incremento de la calidad de vida de todos los ciudadanos. La diferencia con otros modelos liberales esta en que éstos parten de la idea de que la intervención es una amenaza contra la libertad y de que el gasto público en servicios sociales es un despilfarro económico.

E. Andersen define el estado del bienestar como el "modelo de estado que interviene en la vida económica y social para alcanzar cotas de política social y calidad de vida. Su intervención se sustenta en los principios de justicia e igualdad social y pluralismo político como inspiradores de todas las actuaciones".

Pero la sociedad del bienestar necesita de la prosperidad económica, y ésta parte de una situación de privilegio de los países desarrollados. Este desajuste genera restos que se quedan fuera de las redes sociales y económicas (tanto fuera como dentro del territorio), por lo que existe una mayoría adaptada y minorías marginadas para las que los mecanismos son insuficientes, una población “superflua” . La producción de "población superflua" —emigrantes, refugiados y demás parias— es una consecuencia inevitable de la modernización, y también se trata de un ineludible efecto secundario del progreso económico y la búsqueda de orden, característicos de la modernidad.

El cambio de paradigma económico nos ha llevado de una “sociedad productiva” a una “sociedad de consumo”. En la sociedad de los productores, los desempleados podrían estar temporalmente fuera de su estructura, pero su lugar era incuestionable y seguro, ya que el destino de los desempleados (el ejército de reserva del trabajo) era el de ser reclamados de nuevo para el servicio activo; sin embargo en la "sociedad de los consumidores" los consumidores fallidos, incompletos o frustrados pueden estar seguros de que habiendo sido expulsados del único juego de la ciudad, el del consumo, ya no son jugadores y por lo tanto ya no se les necesita, son población "superflua". Mientras que el prefijo "des", en "desempleo" sugiere una salida de la norma, nada semejante sugiere el concepto de "superfluidad". "Superfluidad" comparte espacio semántico con "personas o cosas rechazadas", "derroche", "basura": con residuo.

La unión de bienestar y consumo es hoy la característica principal de las sociedades desarrolladas, aseguradas las necesidades básicas, el consumo se dota de nuevos significados simbólicos que van más allá del propio objeto consumido. Libertad, progreso social, solidaridad, democracia son accesibles a través del consumo y la objetivización de la cosmovisión capitalista se generaliza a través de los mecanismos del espectáculo, en su acepción debordiana.

En este contexto proponemos un encuentro entre la sociedad integrada y la marginal en el momento justo cuando la sociedad del bienestar actúa en busca de justicia e igualdad: En Madrid pervive uno de los mayores poblados de chabolas de Europa, denominado El Salobral, se encuentra en la periferia sur de la ciudad. El pasado mes de marzo se acordó por parte de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento su demolición y el posterior realojo de sus habitantes, en su mayoría de etnia gitana. En este poblado se reúne tanto la marginación definida por factores socioculturales como aquella buscada de modo intencionado por traficantes de drogas en busca de un espacio alejado de la vigilancia policial. Por otro lado la demolición de las chabolas y el posterior realojo de sus ocupantes atrae nuevos habitantes que llegan a esta zona buscando ser recompensados con una nueva vivienda por los servicios sociales. La desaparición de El Salobral implica no solo la destrucción de las infraviviendas sino también la inhabilitación del terreno para que no vuelvan a ser construidas.

El proyecto desarrollado por Democracia supone la escenificación del derribo de este poblado marginal como un espectáculo para los integrantes de sociedad civil. Por encima de consideraciones como la desaparición de unas formas culturales específicas (la de la cultura gitana), la sociedad civil celebra la desaparición del ghetto en clave de espectáculo mediático. La sociedad civil “integrada” son los hooligans que aplauden la acción de las excavadoras demoliendo el ghetto. El camino de la población marginal es su integración en la sociedad de consumo espectacular, que les asegurará sus derechos básicos.

Welfare State

When we think about utopia we imagine that at least some of these aspects have a possibility of happening in the present day. Nowadays, however, “no ghost stalks Europe”. Therefore our vision can only allude to maintain or recover the ruins of a utopia, which was substituted a long time ago in a European context by pragmatism; social democracy for any kind of revolutionary will, the welfare state for the class struggle; in short, comfort has become the main ideology of our time.

Even so, this “diminished utopia” currently threatened by neo-liberal trends, appears to be the brightest of the possible utopias. In spite of its contradictions, of its clientelism and welfarism, a residual work for human rights and for basic dignity is maintained, since in other society models inequality is not only a fact but also a right. The welfare state is based on the principle of equality and aims to achieve an increase in the quality of life of all its citizens. The difference this has in comparison with other liberal models is that these are based on the idea that intervention is a threat against freedom and that public expenditure in social services is a waste of resources.

E. Andersen defines the welfare state as the “state model that takes control of economic and social life to reach social policy and living standard levels. Its participation follows the principles of justice and social equality and political pluralism as inspirers of all procedures”.

The welfare state, however, needs economic prosperity, which is the privilege of developed countries. This disparity generates surpluses that are left outside of social and economic networks (as much outside of as well as inside the territory) which results in an adapted majority, as well as marginalized minorities for which the mechanisms are insufficient, a “superfluous” society. The output of “superfluous society” – emigrants, refugees and other outcasts – is an inevitable consequence of modern society and also relates to an unavoidable secondary effect of economic progress and the search for order, characteristics of modern society.

The change of the economic paradigm has taken us from a "productive society" to a "consumption society". In the producers’ society, the unemployed could be temporarily outside of its structure, but their position was unquestionable and certain, since the destiny of the unemployed (the reserve workforce army) was that of being called up for active service again, however in the “consumption society” the unsuccessful, incomplete or frustrated consumers can be sure that having been thrown out of the only game in the city, that of consumption, they are now no longer players and are therefore not needed, they are a “superfluous” society. While the prefix “un”, in “unemployment” suggests a change from the norm, the concept of “superfluity” does not suggest anything similar. “Superfluity” shares semantic meanings with “rejected persons or things”, “waste”, “rubbish” with refuse.

The union between welfare and consumption is the principal characteristic of present day developed societies, with basic needs fulfilled, consumption provides new symbolic meanings that go way beyond the actual object being consumed. Freedom, social progress, solidarity and democracy are accessible through consumption and the targeting of the capitalist worldview is generated through the mechanisms of the performance, in its Deborian acceptance.

In this context we propose a meeting between the integrated and the marginalized society at the right time when the welfare state acts in search of justice and equality: One of the largest slum settlements in Europe still survives in Madrid, which is called El Salobral and is found in the Southern periphery of the city. Last March the Community of Madrid and the City Council agreed to its demolition and the consequent rehousing of its inhabitants, with the majority being of the gypsy ethnic group. In this settlement those persons who are clearly marginalized by socio-cultural factors are found together with those who are voluntarily there such as drug dealers in search of an area away from police vigilance. On the other hand, the demolition of the slums and the consequent relocation of its occupants attract new inhabitants who come to this area looking to be rewarded with a new home by the social services. The extinction of El Salobral not only implies the destruction of sub-standard housing but also making the land uninhabitable so that it can no longer be built on.

The project developed by Democracia conceives the staging of the demolition of this marginal community as a performance for all members of civil society. Over and above considerations such as the disappearance of specific cultural forms (that of the gypsy culture), the civil society celebrates the disappearance of the ghetto via a media performance. The “integrated” civil society are the hooligans who applaud the action of the diggers demolishing the ghetto. The path of the marginalized society is its integration in the spectacular consumption society, which will assure them of their basic rights.